La biomasa, es una fuente energética con uno de los mayores potenciales de las energías renovables.
Por desgracia, dada la gran variedad de tipos de biomasas y la diferente tecnología que se debe aplicar a cada uno de los casos, aún no se ha llegado a una evolución como el caso de la energía eólica o la solar.
También es cierto que si las ayudas por parte de la Administración fuesen similares para la generación energética (bien térmica o bien eléctrica) que reciben otras fuentes renovables, muchas empresas se embarcarían en los proyectos de explotación y desarrollo de varios de los tipos de biomasa más estudiados hasta el momento.
Nos encontramos con la posibilidad de aprovechar la energía de la biomasa en muy diversas formas, bien en grandes plantas de generación de energía, gracias a los restos de la poda, la limpieza forestal, el orujillo del olivar, etc. O bien con instalaciones de dimensiones mucho más reducidas, como es el caso de las calderas o estufas, que se instalan en viviendas para la climatización de las mismas, y en las que pueden utilizarse los pellets, la leña, etc. Con todo ello, conseguimos un balance cero de emisiones de CO2, que no se consigue con otras formas de generación que utilizan los combustibles fósiles.
Seguiremos esperando que le llegue la época de las vacas gordas a esta fuente por la que, desde Energética XXI, apostamos con firmeza.
En nuestra casa tenemos instalada una caldera de pellets y nos ahorramos mucho, comparado con lo que antes gastábamos con GN.
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