Los viajes por las regiones costeras en España nos demuestran que el sector solar aún tiene mucho por hacer.
Empecemos por la parte que ofrece soluciones de agua caliente sanitaria (ACS) y otras opciones muy deseables para aplicaciones veraniegas. Evidentemente nos referimos a la solar térmica.
Gracias a las instalaciones solares térmicas el ahorro, tanto en ACS como en otras aplicaciones como el calentamiento de agua de piscinas, es de gran importancia. Así, a la vez que conseguimos ahorrar dinero, que no sobra y menos estos días que nos toca vivir, ayudamos a que nuestro medio ambiente se mantenga en mejores condiciones que si usamos otro tipo de combustibles.
Siempre que nos vamos de viaje a la costa Española nos somprende encontrar que la mayoría de tejados, tanto de viviendas particulares como de hoteles, no cuentan con instalaciones de energía solar térmica. Tal vez por desconocimiento de propietarios y/o gestores, o tal vez por una política errónea de ayudas por parte de la Administración a este tipo de tecnología, España no ha conseguido aún un número de instalaciones a la altura del potencial real que tenemos. Confiamos en que las cosas cambien y podamos contarlo muy pronto.
Bienvenidos al blog de la revista Energética XXI
Aquí trataremos de mantener al día esta nueva plataforma que seguro os ofrecerá buenas posibilidades de manteneros bien informados sobre las bondades y los mitos de las renovables y el resto de las fuentes convencionales de generación de energía. Os animamos a añadir los comentarios que os parezcan oportunos.
Aquí trataremos de mantener al día esta nueva plataforma que seguro os ofrecerá buenas posibilidades de manteneros bien informados sobre las bondades y los mitos de las renovables y el resto de las fuentes convencionales de generación de energía. Os animamos a añadir los comentarios que os parezcan oportunos.
Renegando del futuro
Las ayudas de hoy al sector de las energías renovables, como el fotovoltaico, serán una garantía para que en el futuro, las fuentes energéticas más utilizadas sean la que denominamos renovables o inagotables. Sin duda, son las fuentes más caras del presente, según lo plantean algunos detractores. Pero como siempre, “depende del color del cristal con el que se mire”.
Si por ejemplo, se considerasen los costes medioambientales debidos al uso de otras fuentes de energía, lo que hoy parece más caro de acercaría a lo que parece más barato, o viceversa.
De esta manera, consideramos que nunca se debería de negar una tecnología por el simple hecho de que desde un solo punto de vista, como el económico, se demuestre que más costoso para la sociedad que con el uso de otras soluciones más baratas, sin tener en cuenta el coste medioambiental, que al fin y al cabo es el futuro.
La información es básica para que la sociedad conozca todas las fuentes energéticas disponibles y las tecnologías que tenemos a nuestro alcance para su correcto aprovechamiento. Un medio de comunicación serio de gran difusión no debería de criticar algunas de estas tecnologías renovables, sin el conocimiento previo y verídico de que muchos de los mitos que circulan, no son más que nubes de humo que lanzan otros sectores en competencia para que las nuevas opciones no puedan ver la luz o bien que se les cierren las puertas que tenían abiertas.
Esperamos que en España, el sector fotovoltaico llegue por fin a un acuerdo con la Administración, para conseguir mantener un ritmo de crecimiento adecuado que le garantice un futuro estable y próspero, que nos ayude a mantener o mejorar nuestro nivel de vida, sin perjudicar nuestro futuro y el de los que están por llegar.
Si por ejemplo, se considerasen los costes medioambientales debidos al uso de otras fuentes de energía, lo que hoy parece más caro de acercaría a lo que parece más barato, o viceversa.
De esta manera, consideramos que nunca se debería de negar una tecnología por el simple hecho de que desde un solo punto de vista, como el económico, se demuestre que más costoso para la sociedad que con el uso de otras soluciones más baratas, sin tener en cuenta el coste medioambiental, que al fin y al cabo es el futuro.
La información es básica para que la sociedad conozca todas las fuentes energéticas disponibles y las tecnologías que tenemos a nuestro alcance para su correcto aprovechamiento. Un medio de comunicación serio de gran difusión no debería de criticar algunas de estas tecnologías renovables, sin el conocimiento previo y verídico de que muchos de los mitos que circulan, no son más que nubes de humo que lanzan otros sectores en competencia para que las nuevas opciones no puedan ver la luz o bien que se les cierren las puertas que tenían abiertas.
Esperamos que en España, el sector fotovoltaico llegue por fin a un acuerdo con la Administración, para conseguir mantener un ritmo de crecimiento adecuado que le garantice un futuro estable y próspero, que nos ayude a mantener o mejorar nuestro nivel de vida, sin perjudicar nuestro futuro y el de los que están por llegar.
La cogeneración, un método de alta eficiencia
Hablamos de una planta en "cogeneración" cuando se aprovecha el potencial energético de un combustible para generar calor y electricidad.
De esta manera, muchas industrias que requieren de procesos térmicos pueden aprovechar la combustión de un combustible para generar energía en forma de electricidad y con el calor residual de los gases de escape conseguir el calor que requiere el proceso industrial. Gracias a ello, no se desperdicia dicho calor con la expulsión de dichos gases directamente a la atmósfera y se consigue que el proceso global tenga un rendimiento muy aceptable.
Existen muchas formas de cogeneración, dependiendo del tipo de combustible que se utilice, y en función del mismo tendremos diferentes equipos en las instalaciones.
Por ejemplo, si el combustible fuera gas natural, los equipos principales serían un motor o una turbina de gas acoplados a un alternador, y para la recuperación del calor de los gases procedentes de la combustión se usaría un intercambiador de calor.
Si el combustible fuera biomasa, el equipo de combustión sería una caldera, con la combustión en la misma se generaría vapor, que movería una turbina de vapor, la cual, acoplada a un alternador generaría la electricidad. El calor restante del vapor se recuperaría en un intercambiador para el proceso térmico que requiere la industria.
De esta manera, muchas industrias que requieren de procesos térmicos pueden aprovechar la combustión de un combustible para generar energía en forma de electricidad y con el calor residual de los gases de escape conseguir el calor que requiere el proceso industrial. Gracias a ello, no se desperdicia dicho calor con la expulsión de dichos gases directamente a la atmósfera y se consigue que el proceso global tenga un rendimiento muy aceptable.
Existen muchas formas de cogeneración, dependiendo del tipo de combustible que se utilice, y en función del mismo tendremos diferentes equipos en las instalaciones.
Por ejemplo, si el combustible fuera gas natural, los equipos principales serían un motor o una turbina de gas acoplados a un alternador, y para la recuperación del calor de los gases procedentes de la combustión se usaría un intercambiador de calor.
Si el combustible fuera biomasa, el equipo de combustión sería una caldera, con la combustión en la misma se generaría vapor, que movería una turbina de vapor, la cual, acoplada a un alternador generaría la electricidad. El calor restante del vapor se recuperaría en un intercambiador para el proceso térmico que requiere la industria.
La biomasa, el hermano grande que se quedó pequeño
La biomasa, es una fuente energética con uno de los mayores potenciales de las energías renovables.
Por desgracia, dada la gran variedad de tipos de biomasas y la diferente tecnología que se debe aplicar a cada uno de los casos, aún no se ha llegado a una evolución como el caso de la energía eólica o la solar.
También es cierto que si las ayudas por parte de la Administración fuesen similares para la generación energética (bien térmica o bien eléctrica) que reciben otras fuentes renovables, muchas empresas se embarcarían en los proyectos de explotación y desarrollo de varios de los tipos de biomasa más estudiados hasta el momento.
Nos encontramos con la posibilidad de aprovechar la energía de la biomasa en muy diversas formas, bien en grandes plantas de generación de energía, gracias a los restos de la poda, la limpieza forestal, el orujillo del olivar, etc. O bien con instalaciones de dimensiones mucho más reducidas, como es el caso de las calderas o estufas, que se instalan en viviendas para la climatización de las mismas, y en las que pueden utilizarse los pellets, la leña, etc. Con todo ello, conseguimos un balance cero de emisiones de CO2, que no se consigue con otras formas de generación que utilizan los combustibles fósiles.
Seguiremos esperando que le llegue la época de las vacas gordas a esta fuente por la que, desde Energética XXI, apostamos con firmeza.
Por desgracia, dada la gran variedad de tipos de biomasas y la diferente tecnología que se debe aplicar a cada uno de los casos, aún no se ha llegado a una evolución como el caso de la energía eólica o la solar.
También es cierto que si las ayudas por parte de la Administración fuesen similares para la generación energética (bien térmica o bien eléctrica) que reciben otras fuentes renovables, muchas empresas se embarcarían en los proyectos de explotación y desarrollo de varios de los tipos de biomasa más estudiados hasta el momento.
Nos encontramos con la posibilidad de aprovechar la energía de la biomasa en muy diversas formas, bien en grandes plantas de generación de energía, gracias a los restos de la poda, la limpieza forestal, el orujillo del olivar, etc. O bien con instalaciones de dimensiones mucho más reducidas, como es el caso de las calderas o estufas, que se instalan en viviendas para la climatización de las mismas, y en las que pueden utilizarse los pellets, la leña, etc. Con todo ello, conseguimos un balance cero de emisiones de CO2, que no se consigue con otras formas de generación que utilizan los combustibles fósiles.
Seguiremos esperando que le llegue la época de las vacas gordas a esta fuente por la que, desde Energética XXI, apostamos con firmeza.
Una guía de empresas de gran utilidad

Por fin está en el mercado la guía anual de empresas proveedoras de equipos y servicios del sector energético.
En ella, es posible encontrar desde empresas de instalación de proyectos que aprovechan las energías renovables hasta empresas que ofrecen los equipos para dichas instalaciones.
El acceso a la versión digital de la guía es gratuito:
ACCESO A LA VERSIÓN DIGITAL
Es posible, para residentes en España, adquirir la guía en papel por sólo 30 euros (IVA y gastos de envío incluidos):
COMPRAR GUIA
Tres tecnologías aprovechan hoy la energía que nos llega del sol
Tres tecnologías aprovechan hoy la energía que nos llega del sol.
La solar térmica, para el calentamiento de agua y otros fluidos. Se utiliza por ejemplo, para conseguir una mayor temperatura en el agua de las casas y así tener menor consumo, dado que necesitamos menor energía, cuando calentamos con la caldera.
La solar fotovoltaica, para la generación de electricidad, gracias a los paneles fotovoltaicos se consigue, al incidir la luz solar sobre ellos, la generación de electricidad. evidentemente el proceso es más complicado que la explicación. Como curiosidad, que sepáis que el efecto fotovoltaico lo predijo Einstein, aunque no se consiguió probar en laboratorio hasta más unos años más tarde, ya que no se tenía la tecnología suficientemente desarrollada.
La solar termoeléctrica, genera electricidad con el calentamiento previo de un fluido. En este caso unos espejos, concentran la radiación solar en un punto en el cual se encuantra un fluido que como consecuencia de ello se consigue calentar hasta aprox. 400 grados centígrados. El fluido (aceite) se pasa por un cambiador de calor en el que se genera vapor de agua. dicho vapor a alta temperatura y presión hace que se mueva una turbina de vapor con lo cual, al estar conectada a un alternado, consigue la generación de electricidad. Evidentemente en este caso no se trata de solar fotovoltaica.
La solar térmica, para el calentamiento de agua y otros fluidos. Se utiliza por ejemplo, para conseguir una mayor temperatura en el agua de las casas y así tener menor consumo, dado que necesitamos menor energía, cuando calentamos con la caldera.
La solar fotovoltaica, para la generación de electricidad, gracias a los paneles fotovoltaicos se consigue, al incidir la luz solar sobre ellos, la generación de electricidad. evidentemente el proceso es más complicado que la explicación. Como curiosidad, que sepáis que el efecto fotovoltaico lo predijo Einstein, aunque no se consiguió probar en laboratorio hasta más unos años más tarde, ya que no se tenía la tecnología suficientemente desarrollada.
La solar termoeléctrica, genera electricidad con el calentamiento previo de un fluido. En este caso unos espejos, concentran la radiación solar en un punto en el cual se encuantra un fluido que como consecuencia de ello se consigue calentar hasta aprox. 400 grados centígrados. El fluido (aceite) se pasa por un cambiador de calor en el que se genera vapor de agua. dicho vapor a alta temperatura y presión hace que se mueva una turbina de vapor con lo cual, al estar conectada a un alternado, consigue la generación de electricidad. Evidentemente en este caso no se trata de solar fotovoltaica.
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